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domingo, 1 de marzo de 2009

Popurrí de final de verano















Y me voy a mi nuevo hogar. El miércoles, para ser más precisos. El momento que tanto he esperado/temido durante estos meses de dudas, llantos, incertidumbres y alegrías está al alcance de mi mano. Y pese a que voy a vivir con mi hermano, no puedo evitar sentir ansiedad. Es la primera vez que voy a estar lejos de mi familia, del hogar que me ha cobijado por veinte años, de ese apoyo permanente y a la vez dolor de cabeza.

Quiero creer que me la puedo. Quiero creer que voy a lograr salir adelante en esos momentos difíciles que, inevitablemente, habrá. Quiero atreverme a ser optimista, a confiar en mi propia capacidad de salir del sufrimiento, no dejar que mi corazón sea consumido por la oscuridad un vez más. Quiero tener el descaro de ser feliz y de creer en la yo que cree en mí.

Porque esta vez no lo hago por nadie. Éste es mi futuro. El único honor en juego es el mío.

Faltando ya tan pocos días para mi partida, me doy cuenta de que hay cosas que, pese a no prestarles atención, las voy a echar de menos. Levantarme todas las mañanas con los pájaros cantando en mi ventana, que mi ropa esté planchada y limpia casi por arte de magia, sentir los gritos de mi hermana por cualquier cosa, las veces que mi papá me preparaba leche con miel o pan con tomate y queso...Tantas cosas, tantos recuerdos. Lo que me lleva al siguiente punto:

¿Cómo lo hace una para empacar toda una vida? ¿Cómo eliges aquellas cosas que te llevarás en tu nueva vida, lo que es prescindible de lo que no? Y no hablo de cosas materiales, porque respecto a eso ya tengo súper claro lo que me llevo y lo que no. Me refiero a cosas más intangibles, aquello que, citando a Antoine de Saint-Exupéry, es invisible a los ojos. Por más que lo intente, jamás podré renegar de mis orígenes. Y si lo hiciera, tarde o temprano la verdad saldría a la luz. Y, tal y como no puedo negar mis raíces, tampoco puedo negar mi pasado. Esa época que la mayoría de las veces quisiera olvidar pero que, a la larga, tuvo sus cosas buenas.

Y cuatro cositas más antes de despedirme, mira que es tarde y los párpados pesan:

  1. Pese a lo que el título de este post y lo dicho en él sugieran lo contrario, la verdad comienzo mis clases el 16. Pero como este es un blog solidario, apoyo a aquellos que están más prontos que yo a entrar a clases.
  2. En mi nueva casa, no voy a tener internet hasta nuevo aviso. Así que no se extrañen si me aparezco poco por estos lares o no se me ve por MSN, Facebook y deviantART. Prometo compensar la ausencia con un post con hartas fotos y no tantas palabras xD
  3. NO QUIERO QUE ME MECHONEEN. Ya fue suficiente humillación una vez. Dos sería altamente destructivo para la poca confianza en mí misma que tengo. Sin mencionar que terminaría llorando.
  4. Me estoy planteando seriamente hacer un cosplay para la Anime Expo de este año. Más concretamente de esta señorita:


















Y es que Muerte mola demasiado. Junto con Sueño, son mis dos Eternos favoritos.
Veremos qué puedo hacer respecto de esos kilos de más que, por motivos absolutamente personales, he ignorado todo este verano. Si eso se arregla, la ropa y el tinte son pan comido(además, como llevo actualmente mi cabello, se parece demasiado al suyo...).

Hasta el próximo Reipost en éste, su Reicanal favorito.

1 amenazas de muerte:

Srta Naraveckis dijo...

Es un gran paso Rei, pero siempre que tengas la cabeza puesta y en orden vas a poder sobrellevar conflictos y todo tipo de cosas tanto jodidas como buenas.
Puede que extrañes muchas cosas, pero acordates que las escenciales nunca se olviden y no es necesario elegirlas, estan ahi cuando estamos nostalgicos o cuando pasa algo re-bueno y pensamos que "tal persona dijo..." o "que una vez paso que...".
En fin, la buena suerte es para giles el exito es para nostras.
Exitos!